miércoles, 16 de enero de 2013

Roto


Y estas lágrimas que hoy derramo no son metáforas:
son reales. Enjuagan mi cara, mas no arrastran mi dolor.
El fin de un sueño, de toda una vida (aún por llegar).

Me dicen que tal vez esa hija que ansié nunca vendrá:
no entre mis brazos. Jamás compartirá mi esencia, mi sangre.
Walläda, Scheherazade, Daniela todo serán recuerdos
de algo que jamás sucedió (los peores).

Una enfermedad que hace dos años ni sabía existía:
¿el nombre? No importa; ¿mi vida? Seguirá aquí;
¿las consecuencias? Poco más leve dolor arbitrario;
¿la realidad? Un sueño perdido, mi mayor sueño.

¿La esperanza (si sí la hay)? Diagnóstico no definitivo.

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