sábado, 1 de diciembre de 2012

Amor, acuérdate de traerme...


Amor, acuérdate de traerme esa botella que llenas siempre con el sabor de tu boca, sabes muy bien que me sangra el corazón cuando no estás cerca, la camisa se mancha de ese líquido que sale de la vena y se hace viscosa, pero como siempre termino cortando la hemorragia pensando que volverás pronto, llegarás soplando y con una bolsa de plástico en cada mano, dirás, la casa está desordenada y que te apetece comer un poco de chocolate relleno de menta, apartarás las cortinas para que entre más luz y te sentarás esperando a que yo llegue con el corazón apretado y las manos manchadas de sangre, entonces beberé de la botella, beberé de tu boca. Este mundo es real y cambia en cada segundo, si te digo que quiero abrazarte es posible que después lo cambie por un beso, luego permaneceremos juntos en la ventana viendo pasar bicicletas y autobuses rojos, me contarás que es una pena que sea miércoles, los viernes podemos quedarnos hasta tarde porque los sábados no trabajamos, yo te diré que los miércoles tienes el pelo más brillante y los ojos más redondos. Tu fe y la mía suman dos, nunca resta, no llegamos tarde a nuestras citas y cuando reímos nos tapamos los labios con la mano, luego te miro porque tú también me miras, son ganas de conocer tus altas expectativas en la vida, piensas que tu destino es el mundo, yo pienso que tu destino es estar aquí conmigo, mientras tanto yo intento ser agradable con los vecinos y no olvido decirles: «Hola qué tal está, han visto que en mi casa nunca llueve, no se moleste en mirar por su mirilla, con escuchar es suficiente, solemos hacer el amor a diario, quedamos bien completos de orgasmo, además, cuando terminamos, ella me abraza y dice que me quiere». Amor, no estamos hechos de niebla, no te olvides por favor de volver con esa botella, acabas de salir por la puerta y esta es la única manera que tengo de decirte que no tardes, vuelve pronto, el corazón no espera.

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