Viví mezquindades que salpican mis poemas
pero ahora, a fuego lento, despiertan nuevos amaneceres y con un abrazo borras los momentos torcidos del día. La música nos regala
te quieros con sus notas libres y desnudas; con tu nombre mi boca se llena, se embriaga de ti, y sin embargo soy un alma de ti sedienta.
*Foto y poema de Saray Pavón*
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